Y estoy muy conciente de las palabras son un tanto repetitivas al hablar de ti, y de lo que me haces sentir, de lo que me haces desear y soñar. De lo que espero de la vida desde el día en que te vi y como me voy proyectando sin medir que me puedo tropezar en el camino. Ya que tengo la certeza de que no pasara. No permitirás que eso ocurra.

Y a pesar de que te extraño, de que no estás ahora a mi lado, la espera no es tan agónica, sin querer y como desde siempre, acaricias mis hombros para darme la calma que necesito. Para marcar el territorio que te pertenece, para recordarme que existes, para necesitarte día a día sin morir en la espera.

Y estoy clara de que esperaras, de que no te derrumbaras, de que no tomaras tus cosas y buscaras otros horizontes, somos lo que el destino nos tenía preparado, para que fuéramos completamente felices.

Sola, y recordando, me di cuenta de que por fin mis ojos pueden ver luz, de que me devolviste la vida que antes de modo cobarde me habían arrebatado. Zurciste los trozos de un corazón que tiempo atrás despedazaron sin compasión.

Y ahora camino y al mirar hacia mi lado estas tu, ya no estoy sola en todo esto, ya no le temo a la oscuridad, porque simplemente… NO EXISTE.

Ya no es la bruma la que me envuelve pretendiendo que me pierda, ahora son tus brazos que están para que yo tome el mejor de los caminos.

Aunque debo admitir que ese vacío en mi cama por las noches desespera, estirar mis brazos y no encontrarte del otro lado me pone en un estado de leve histeria. Que necesito mirarte a los ojos y saber que estas completamente bien, necesito tomar tu mano y sentir ese calor que me recorre el cuerpo.

Ahora me iré a soñar con el reencuentro. Dejare en mi cama el espacio que te pertenece, y esperare a que acaricies mi pelo.

Te amo, no pude evitar repetirlo.

Te necesito, es algo que te debes imaginar.

Soy solo tuya, eso lo tienes que tener claro.

Para mí ya no existe nadie más. Eres el único motivo para existir en completa felicidad ahora.

Un beso y me largo.

Beso.

Me voy.-